Es la psicomotricidad aplicada como paso previo al acto de escribir,
consistente en actividades como el garabato, producción de trazos,
dibujo libre, sobre cualquier superficie (Ramón, 2016; Reynoso, 2019; Sugrañes et al., 2007)
El desarrollo grafo-motriz del niño tiene como objetivo fundamental completar y potenciar el desarrollo psicomotor a través de diferentes actividades. La grafomotricidad entraría dentro del desarrollo motor fino, esto es, aquel que aparece cuando el niño ha desarrollado cierta capacidad de controlar los movimientos,especialmente de manos y brazos. El niño mientras crece va aprendiendo a controlar cada vez más su cuerpo.

En el aprendizaje y/o adquisición de las habilidades grafomotrices se empieza por el trazo prácticamente libre, que permite al niño dominar el espacio y adquirir soltura con los utensilios básicos, para ir introduciendo progresivamente pautas y trazos dirigidos. En cuanto al manejo de útiles, primero se desarrollan y perfeccionan los movimientos
de la mano, los dedos, y empieza la manipulación de esponjas, tizas, pinceles gruesos, ceras y los últimos son los lápices, más finos.

La grafomotricidad tiene como objeto el análisis de los procesos que intervienen en la realización de las grafías, así como el modo en que éstos pueden ser automatizados y cuyo resultado responde a los factores de fluidez, armonía tónica, rapidez y legibilidad.

Sin duda un correcto desarrollo de la grafomotricidad repercutirá en el buen desempeño en distintas actividades del alumno a su paso por la escuela y la vida diaria.
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